Cuando las luces iluminaban el Wizink, la gente gritaba, cuando las luces se iban, silencio total. En la grada, el festival ‘cripto’ ha intercalado por momentos las emociones de un concierto importante, con las de un after en la que ya está todo el pescado vendido. Un dato que llama la atención, aunque los clubes consultados por este periódico lo consideran simplemente coyuntural porque España continúa de vacaciones y miles de abonados se encuentran fuera de sus ciudades de residencia.